LA MATERNIDAD EN LA ACTUALIDAD

maternidad_blog02A raíz de la reciente publicación del libro Madres arrepentidas de Orna Donath, me ha parecido interesante escribir una reflexión sobre la maternidad y sobre lo poco que sabemos sobre la maternidad cuando nos convertimos en mamás.

(Sobre lo poco que sabemos de la maternidad cuando nos convertimos en mamás). Muchas veces la mujer lleva toda la vida imaginando ese sueño.  Pero en realidad, no sabe qué pasará, cómo se sentirá, cómo lo encajará en su vida, en su pareja, etc.

 



Con lo que sí contamos es con una serie de “mitos” sobre la maternidad. Éstos están simplemente ahí, y  en el momento en  que empieza la aventura pueden hacer mucho daño y, de hecho, bloquear la experiencia convirtiéndola en una pesadilla.

Para empezar, no todas las mujeres quieren ser madres, y esa decisión debería ser respetada y que de verdad nos la pudiéramos plantear con sinceridad. Ser madres es un proyecto que dura toda la vida. No hay que hacerlo sólo porque es lo que se espera, porque se supone o porque toca. Ser madre es algo maravilloso en muchos momentos, pero tiene contras. Si no lo somos porque de verdad lo queremos, esos contras pesan mucho. Tanto que podría hacer que la experiencia no compense.

De la misma manera, una vez somos madres, el tener más de un hijo también debería de ser una decisión muy reflexionada por la pareja, ver qué situación tienen actualmente, y cómo podemos encajar la llegada de un segundo pequeño.

Otro tema importante es la idealización absoluta y expectativas altísimas que existen de la maternidad: parece que en el embarazo la mujer tiene que ser feliz y estar ilusionada, pero lo cierto es que hay muchas mujeres que no se sienten así.

En el nacimiento y los primeros meses ocurre lo mismo, la idealización hace que en el momento que una mujer no se siente bien (está cansada del bebé, le apetece no estar con él un rato, se agobia del niño y de su nueva situación) aparezca la culpa. La culpa de ser la única que se siente así, de no estar disfrutando del “sueño”, de no estar todo el tiempo feliz.

La mujer se acaba preguntando si no tendrá algún problema, si no hay algo en ella que no funciona porque esperaba algo que no ha sucedido. Está muy feliz en según qué momentos, pero en otros no.

La culpa está  presente también en años posteriores: cuando a la mujer le apetece hacer otras cosas además de ser mamá, cosas como tener un espacio para ella, desear trabajar más, o viajar más con amigos y/o la pareja… Una vez más la expectativa está por encima de la realidad.

La realidad de las mujeres actuales es que cada una tiene que escuchar y entender qué siente y qué va necesitando, legitimar la experiencia individual. No como algo colectivo. Ir aceptando cómo se siente en cada momento y ver cómo manejarlo, sin la presión de si está bien o no que se sienta así. Respetar quiénes somos como personas, nos hace mejores madres.

Lo cierto es que es una experiencia muy compleja y nos enfrentamos a ella sin aprendizaje previo, así que es normal tener dudas, estar confusa…

En caso de no poder manejarlo sola, sí es necesario acudir a un psicólogo para que pueda ayudar a coger perspectiva, a adquirir herramientas para aprender a manejar la situación.


Marga Rojo
Psicóloga General Sanitaria

 

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