El DESAJUSTE ACTUAL: NUEVAS DINÁMICAS DE PAREJA

 

En los últimos años hemos contemplado un importante cambio en los roles de la mujer y del hombre en el contexto familiar. Un cambio sin precedente, ayudado por el hecho de que la mujer trabaja fuera y dentro de casa.

Esto va evolucionando hacia compartir la crianza y las tareas propias del hogar entre ambos miembros de la pareja. Pero esta evolución resulta complicada porque la mayoría de las veces carecemos de un modelo a seguir.

El “nuevo papá”, por ejemplo, no se parece al rol de padre que hemos visto treinta años antes. Y la “nueva mamá” tampoco. Así como la pareja tampoco tiene la misma estructura que antaño. Es por eso que las parejas actuales, las familias “jóvenes” a veces no saben si dejarse guiar por lo que recuerdan de su infancia, o por lo que en estos momentos necesitan y la realidad les pide.

Esto en algunos casos genera recriminaciones, sensaciones de soledad, decepciones y conflictos que podríamos resumir como CONFLICTO DE ROL.

Nos ayudaría hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué se espera de mi?

¿Estoy teniendo en cuenta a mi pareja?

¿O doy por sentado que las cosas son así?

¿Tenemos una distribución equilibrada del trabajo?

¿Compartimos la paternidad/maternidad o uno asume la mayoría de trabajo/decisiones?

Debemos plantearnos si somos un equipo, si sentimos que el otro está ahí y podemos contar con él. Si creemos que podemos estar abusando del otro o al revés si podría ser que la repartición de responsabilidades recaiga más en nuestro lado. A veces, las consecuencias de no tener este tipo de cosas en cuenta son decepciones y enfados no resueltos que se van instalando en el fondo de la relación, y que pueden acabar teniendo repercusiones negativas en la pareja.

Tomar conciencia de cómo lo hacemos ayuda a identificar mecanismos o roles antiguos que ya no suelen dar el mismo resultado y que muchas veces simplemente hemos imitado, sin darnos cuenta de que ya no estamos en la misma situación, que las cosas han cambiado.

La mejor manera de manejar esto es sentarse con la pareja y establecer pactos sobre responsabilidades. Ser sincero con uno mismo y con la otra parte para acordar la repartición que más convenga a cada pareja atendiendo a las circunstancias concretas y a la aportación de cada uno. No hay una única manera de hacerlo, cada pareja puede establecer la suya. La condición es que ambos miembros estén de acuerdo, y no sientan abuso por la otra parte, sino que es compensado lo que aporta cada uno, aunque sea diferente.

¿Y cuándo podemos tener esta conversación?

Hay momentos claves en los que sería conveniente, como el inicio de la convivencia, la llegada de un hijo, cambios vitales/laborales que pudieran requerir de una adaptación.

Escuchar, ponernos en el lugar del otro, atender a sus necesidades, tenerle en cuenta… ayuda a que estemos mejor organizados en las tareas de la casa y en la crianza/educación de los hijos. Pero, sobretodo, hace que sintamos que somos un equipo, lo que refuerza y confirma que el/la compañero/a elegido es el adecuado.

Marga Rojo.

 

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