CÓMO NOS AFECTA EL ESTRÉS

 

¿CÓMO NOS AFECTA EL ESTRÉS? Modalidades e implicaciones en la salud.

El término estrés —del inglés stress, fatiga— se suele asociar a un estado patológico. Sin embargo, también se refiere a una reacción del ser humano ante situaciones amenazantes o de excesiva demanda, que tiene que ver con la supervivencia del sujeto y de la especie.

Cuando se generan respuestas eficaces y controladas que permiten una mejor adaptación se denomina eustrés.

Tanto los estilos de vida actuales, como los acontecimientos significativamente negativos conocidos como sucesos vitales; pueden generar respuestas que impliquen una inadecuada adaptación. Cuando estas reacciones se alargan en el tiempo y se produce una sobrecarga en el organismo que puede desencadenar problemas de salud física y mental, se le llama distrés.

La parte paradójica del estrés psicosocial es que, siendo un tipo de estrés psicológico, surge a partir de estresores de tipo psicosocial.

MODALIDADES DE ESTRÉS

Para entender mejor las diferencias en base al tipo de estresor y a su duración en el tiempo, se ha dividido el estrés en tres modalidades: Estrés por Sucesos Vitales, Estrés Diario y Estrés crónico.

 

Estrés por sucesos vitales

Un suceso vital mayor es una experiencia objetiva, discreta y observable que altera el funcionamiento usual de la persona, provocando una necesidad de reajuste. Esta alteración siempre implica un cambio. El potencial estresante de un suceso está determinado por la cantidad de cambio que conlleva. Por lo que, a mayor cambio, mayor probabilidad de enfermar.

Lazarus (1981) propuso la idea de que el estrés era inconcebible sin la consideración de la evaluación cognitiva y la consecuencia emocional asociada. Esto significa que el valor subjetivo que otorgamos al suceso tiene un gran impacto en las consecuencias clínicas posteriores. Hay que tener siempre en cuenta determinadas dimensiones vinculadas al suceso estresante como son la controlabilidad, el impacto, la independencia, anticipación…las cuales dependen tanto del individuo como de la situación.

Existe evidencia de que las personas podemos predecir y controlar la situación estresante para reducir los efectos del estrés. Esto tiene que ver con el afrontamiento, por lo que el individuo actuará de manera más correcta si la situación es controlable o él la percibe así. Por tanto; si el suceso vital se vive como insoportable, lo mejor es acudir a un profesional de la psicología para prevenir futuros problemas de salud mental.

Estrés diario

A raíz de la publicación de Kanner, Coyne, Schaefer y Lazarus (1981) se comienza a investigar el estrés relacionado a los sucesos menores o contrariedades.

Las contrariedades son demandas irritantes, frustrantes y estresantes que de algún modo componen nuestro día a día.

Estos microestresores suelen inducir un menor número de acciones compensatorias (comportamientos orientados para reducir el estrés, como hacer deporte) debido a su naturaleza de menor impacto y mayor frecuencia en el tiempo. Muchos autores sugieren que el impacto para la salud de este tipo de estresores es mayor que el causado por los sucesos vitales, debido a esa ausencia de acciones compensatorias y a su acción acumulativa (Kanner et al,1981).

Así, las contrariedades se diferencian de los sucesos vitales en que ocurren a menudo, tienen menor impacto sobre el individuo, se relacionan más significativamente con problemas de salud y se les da poca importancia como para tener que resolverlos.

Kanner et al. (1981) demostraron que las contrariedades predecían síntomas psicológicos con independencia del posible efecto de los sucesos vitales. Muchos otros autores han encontrado que el estrés altera o agrava la salud en determinadas enfermedades como la de Crohn, el síndrome de intestino irritable, la artritis reumatoide, las migrañas, las enfermedades coronarias, infecciosas y del sistema inmune.

Estrés crónico

Es difícil a veces separar el estrés crónico del estrés diario. Ambos tipos de estrés psicosocial se diferencian en que los estresores que dan lugar al estrés diario tienen un principio y un final, mientras que los que influyen en el estrés crónico son duraderos en el tiempo y su desarrollo es lento y de inicio inespecífico.

Se puede diferenciar entre estrés diario y estrés crónico debido a sucesos mayores y menores, siendo este último caracterizado por un suceso vital determinado que ha tenido fin pero sus consecuencias psicológicas se prolongan en el tiempo.

A veces se confunde el estrés crónico con el estrés diario debido ya que algunas de las contrariedades diarias se vuelven crónicas.

El estrés crónico se ha identificado mucho con el estrés laboral o estrés de rol aunque también existen otras modalidades, como el estrés crónico familiar.

Pearlin (1981) diferenció los siguientes tipos de estresores crónicos:

  • Por sobrecarga de roles: cuando las demandas exceden la capacidad del individuo más allá de lo que puede soportar. Se refiere a contextos donde se desempeñan varios roles a la vez que, aunque sean compatibles entre sí, suponen demasiado desgaste para la persona. Tiene mucho que ver con el exceso de responsabilidades.
  • Conflictos interpersonales en conjuntos de roles: esposo y esposa, jefe y empleado, maestro y alumno…
  • Conflictos entre roles: cuando existen demandas incompatibles entre roles.
  • Por cautividad de rol: cuando las personas no están dispuestas a responsabilizarse de algo que les incumbe asumiendo un rol.
  • Por reestructuración de rol: estrés debido a los cambios asociados a la evolución del propio rol (como debido a una enfermedad crónica).
  • Estresores crónicos ambientales.

IMPLICACIONES EN LA SALUD

El estrés agudo incrementa la función inmunológica, mientras que el estrés crónico la suprime.

  1. El eustrés: favorece el sistema inmune y la salud.
  2. El distrés: es crónico y ejerce un efecto inmunosupresivo y consecuencias negativas para la salud. Las respuestas al estrés permanecen aún cuando el estresor ha desaparecido, al contrario que en el estrés agudo (Dhabbar y McEwen,1997).

 

¿Qué enfermedades causa el distrés?

La producción en exceso de las hormonas de estrés (adrenalina, cortisol) puede perjudicar la salud. El distrés a largo plazo causa desgaste y deterioro del cuerpo. Las consecuencias a la salud incluyen:

  1. Problemas gastrointestinales: debido a que se vacía más lentamente después de las comidas. También se incrementa la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.
  2. Obesidad: El aumento del apetito contribuye al incremento de peso. El sobrepeso o la obesidad conlleva un riesgo de contraer diabetes o enfermedad cardiovascular.
  3. Sistema inmunitario: Debilitamiento del sistema inmunitario y, por consiguiente, puede sufrir más resfriados y otras infecciones.
  4. Sistema nervioso: Ansiedad, depresión, dolores de cabeza, pérdida de sueño, fatiga crónica y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la capacidad de decidir pueden verse afectadas.
  5. Sistema cardiovascular: Aumento de la presión sanguínea, frecuencia cardiaca y grasa en la sangre (colesterol y triglicéridos altos). Además, elevación del nivel de glucosa en la sangre especialmente de noche, y aumento del apetito. (Todos esos efectos son factores de riesgo para enfermedades cardiacas, aterosclerosis, derrames, obesidad y diabetes).
  6. Enfermedades preexistentes: Recrudecimiento de las enfermedades que ya se presentaban antes de sufrir estrés como asma, diabetes o dolor muscular.
  7. Alteraciones de la salud mental: Burnout en el ámbito escolar o laboral, Estrés Postraumático y adicción a sustancias por la disminución de actividad del sistema dopaminérgico.

Como hemos visto, el estrés es un factor de riesgo importante a la hora de desarrollar problemas de salud física y mental. Existen terapias para aprender a manejar el estrés diario y para tratar el estrés crónico con muy buenos resultados. Por lo que, si presentamos alguno de los síntomas o nos encontramos sufriendo algún tipo de estresor crónico, la opción más adecuada es acudir a un profesional de la psicología.

Susana Merino García 2020

Psicóloga Especialista en Psicopatología y Salud.

https://www.barnapsico.com/ o https://www.barnapsico.com/cat/

BIBLIOGRAFÍA

  • McEwen (1998) Stress, adaptation, and disease. Allostasis and allostatic load. Ann N Y Acad Sci. May 1; 840:33-44.
  • Mcewen, B. S. (1995) Stressful experience, brain, and emotions: Developmental, genetic and hormonal influences. In M. S. Gazzaniga (Ed.), The Cognitive Neurosciences (pp. 1117-1136) Cambridge: MIT
  • Bruce McEwen (2010) El estrés y su salud. https://www.hormone.org/pacientes-y-cuidadores/el-estres-y-su-salud
  • Selye, H. (1956) The stress of life. New York: McGraw Hill.
  • Sandín, B. (2003) El estrés: Un análisis basado en el papel de los factores sociales. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud/International Journal of Clinical and Health Psychology, 3, 141-157.

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