EL TIEMPO QUE PERDEMOS

Los móviles nos han abierto una gran variedad de posibilidades de comunicación, de búsqueda de información, y sobre todo de inmediatez. Pero dicho esto, también podemos reflexionar sobre cómo se han incorporado a nuestras vidas y cómo nos está condicionando esto.

Sólo hace falta que nos paremos a observar y reflexionar sobre lo que vemos todos los días; la misma imagen de ir por la calle, viajar en metro, sentarse en el sofá al final del día… y tantas situaciones cotidianas más, ha cambiado completamente. Todos tenemos el móvil en la mano y vamos mirándolo.

el tiempo que perdemos

el tiempo que perdemos

Y mientras miramos la pantalla por si hemos recibido algún WhatsApp, algún correo electrónico, llamada o sencillamente entramos en Facebook o navegamos sin saber qué buscamos… nos perdemos lo que tenemos delante, dejamos de hacer cosas, actividades, conductas que antes ocupaban ese momento.

Lo tenemos en la mano y lo miramos constantemente de un modo automático. ¿Y qué hacíamos antes?  ¿En ese mismo instante? ¿Dónde mirábamos?

El poder estar en contacto inmediato y constante con grupos, facebook, chats… nos está arrancando en según qué situación del momento presente, del “estar”, del parar, del disfrutar, del sentir, de estar en contacto conmigo al fin y al cabo.

Planteémonos utilizar el móvil de un modo consciente, elijamos cuando lo cogemos y para qué. Y si podría estar haciendo otra cosa que me llenara más, me conectara más con el presente, me acercara a MI.

 

El no estar en el presente nos repercute, nos perdemos momentos, sensaciones, instantes que no regresan. Disponemos de mucha información, sí, de contacto prácticamente inmediato con todos aquellos que deseamos, pero nos aísla del momento y de las personas con las que sí estamos.



Os dejo unas ideas que os pueden ayudar a poner en práctica:

  • Cuando esperamos a alguien en la calle, a una cita del médico… observa dónde estás, el sitio, la gente… aprovecha quizás para pensar y ordenar ideas.
  • Cuando viajes  en el metro, o transporte público lee, respira y relájate hasta que llegues a tu destino, aprovecha para darte ánimos por el día o felicitarte por cómo ha ido.
  • Si tienes niños y los llevas a los parques infantiles míralos, disfruta de su imagen, de su capacidad de pasarlo bien.
  • Cuando te sientes a tomar un café a solas saboréalo, respira, concédete unos minutos a ver qué tal te sientes.
  • Cuando quedes con amigos, pareja y salgas a cenar, no cojas el móvil, sólo conecta con lo que esté sucediendo, conversación o silencio. Siente la suerte de estar ahí, de tener esa posibilidad.
  • Sal a pasear sin el móvil el fin de semana en algún momento. No estés siempre localizable y con información permanente.
  • Al ir a dormir, puedes apagar o poner en modo avión una hora antes, para facilitar el sueño y la desconexión.
  • Una vez te sientes en el sofá, déjalo a distancia. Disfruta de la conversación, de ver algo en la televisión. Sólo una pantalla por vez!

 

Marga Rojo

Psicóloga en dependencias y adicciones

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