ESTRÉS LABORAL

estress_laboral1¿Por qué sufrimos estrés en un momento determinado de nuestra vida laboral? ¿Qué consecuencias tiene sobre el organismo tanto a nivel cognitivo, conductual y fisiológico? ¿Cómo debemos afrontar situaciones que nos generan estrés?

El estrés podríamos definirlo como el resultado mental o corporal de cualquier presión excesiva que se ejerce sobre un individuo. A nivel laboral suele darse ante situaciones en las que las demandas externas son superiores a la capacidad de respuesta del individuo. Hecho que puede provocar una alerta generalizada de los recursos del organismo para hacerle frente.

Toda persona que padece una situación de estrés, podríamos decir que pasa por una serie de etapas o fases, que describo de forma breve a continuación.

Primera fase: fase de alarma.

Segunda Fase: fase de adaptación durante la cual se activan los mecanismos de adaptación y aprendizaje ante las dificultades.

Tercera fase (si se produce): agotamiento. Esta fase aparece cuando la duración del estímulo es excesiva. Es precisamente durante esta fase en la que aparecen las repercusiones del estrés a nivel somático, como por ejemplo aumento de ritmo cardíaco, insomnio, debilidad, exceso de sudoración. A nivel psicológico puede provocar ansiedad, depresión, bloqueos, incapacidad de concentración, de tal forma que pueden afectar de una forma muy negativa, al bienestar y rendimiento personal del individuo


 Posibles causas de aparición de estrés laboral:

  1. Mala organización y desarrollo del trabajo
  2. Conflictos entre compañeros o superiores
  3. Inadecuada gestión del tiempo empleado en el desarrollo de una tarea determinada
  4. Conflicto en el desarrollo de la carrera profesional
  5. Conflictos familiares
  6. Relaciones interpersonales
  7. Propia situación interna (estado anímico del individuo)

Para afrontar las situaciones estresantes, en primer lugar hemos de ser capaces de darnos cuenta de cómo la situación desencadenante o estímulo generador de estrés, influye en nuestra manera de evaluar la situación y qué tipos de pensamientos y emociones nos está generando.

Una vez identificada la situación o el desencadenante de estrés, hemos de redirigir nuestros pensamientos para evitar la aparición de pensamientos automáticos o irracionales, utilizando técnicas cognitivas conductuales. Estas técnicas nos ayudaran a enfrentarnos a situaciones problemáticas de una manera eficaz.

La clave reside en saber utilizar nuestras emociones de forma inteligente, haciendo que deliberadamente trabajen en beneficio propio, de manera que nos ayuden a controlar nuestra conducta y pensamientos con el fin de obtener mejores resultados.

Si la situación nos supera y no somos capaces de gestionar el estrés adecuadamente, es aconsejable solicitar la ayuda de un psicólogo, el cual te facilitará las herramientas necesarias, para manejar mejor las situaciones problemáticas en las que te puedas encontrar a lo largo de tu vida laboral y personal.

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